¿Sabía usted por qué es feriado este lunes de mayo?

El Día Nacional de los Patriotas

Actualizado el 20 de mayo de 2013
Lunes 20 de mayo de 2013.
 
La celebración del Día Nacional de los Patriotas, este lunes, nos da la oportunidad de conocer mejor un episodio importante de la historia de Quebec. María Teresa Pérez Hudon nos narra esta historia.
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Los Patriotas de 1837
Los defensores refugiados en la iglesia de Saint-Eustache

Este lunes 20 de mayo, el Québec recuerda a los patriotas de la rebelión de 1837-1838 [1]. Este día se celebraba oficialmente durante el mes de noviembre, es solo desde hace diez años que se celebra en un día feriado. [2]

Desde que Uds. viven aquí, seguramente habrán notado que, en casi todos los almanaques en francés, el lunes que precede al 25 de mayo es la Fiesta de la Reina y, al mismo tiempo era, hasta unos años, la Fiesta de Dollard y actualmente, la Fiesta de los Patriotas.

La Fiesta de la Reina (Victoria Day en los calendarios en inglés) es un feriado nacional del Canadá que el Québec, como provincia, debe respetar. Es una conmemoración muy vieja que data de la época del larguísimo reinado de Victoria (1837-1901), la cual había nacido un 24 de mayo. En 1845, la Legislatura de la entonces provincia del Canadá declaró esa fecha día feriado a fin de celebrar el cumpleaños de la soberana.

Después de la muerte de Victoria, el cumpleaños real fue pegando saltos según la fecha de nacimiento de los reyes que la sucedieron, hasta que por fin, en 1957, el Canadá adoptó el llamado "día de Victoria" como cumpleaños oficial de la reina Elizabeth II (aunque ésta había nacido en junio).

Como Uds se podrán imaginar « el día de Victoria » no les caía (ni les cae) bien a muchísimos francohablantes del Québec para quienes esa fiesta perpetuaba (y perpetúa) el recuerdo de la conquista de la Nueva Francia por los ingleses en el siglo XVIII.

Por eso, en el segundo decenio del siglo pasado, empezó un movimiento para recordar en ese día a Adam Dollard-des-Ormeaux, un joven francés que el 21 de mayo de l660 había dirigido la defensa de la colonia francesa frente a un ataque de los indios iroqueses. Este hecho había pasado a la historia como el día en que Dollard y sus compañeros habían salvado a la Nueva Francia.

En realidad, la "Fête de Dollard" nunca había sido establecida oficialmente, pero poco a poco, había pasado a formar parte de la afirmación nacional canadiense francesa, que terminó imponiéndola en los almanaques y agendas.

Sin embargo, el Canadá francés había tenido en el siglo XIX sus propios Patriotas (como los países de la América del Sur), que se habían levantado contra la dominación inglesa , pero que no gozaban de ningún feriado propio. ¿Y qué fue lo que hicieron?

1837

Veamos, primeramente, en qué sistema les tocó vivir. Según el Acta Constitucional de 1791, tanto la provincia del Alto Canadá (actual Ontario), como la del Bajo Canadá (actual Québec) tenían una asamblea legislativa elegida por voto popular. Lo malo era que también existía un Consejo Legislativo, cuyos miembros eran simplemente designados por el Gobernador General, representante de la Corona británica. Este Consejo Legislativo, si le daba la gana, podía rechazar cualquier ley votada por representantes del pueblo. Por su parte, el Gobernador General sólo era responsable ante el Ministro de Colonias de Londres y estaba asistido por un Consejo Ejecutivo que él mismo nombraba.

Ni que decir que la situación llegó a ponerse bastante tensa. En Gran Bretaña, el Parlamento elegido por el pueblo, era soberano, aquí, en cambio, la asamblea popular, por ser colonial dependía de la buena voluntad de un Consejo Legislativo elegido por nadie.

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Louis-Joseph Papineau
Un gran orador

El partido mayoritario en el Bajo Canadá era el partido « Canadien » que, a partir de 1832, empezó a llamarse Partido Patriota. Su jefe era el gran ideólogo Louis Joseph Papineau que pronunciaba magistrales discursos en la Asamblea.

Sintiéndose apoyados por el pueblo, los Patriotas empezaron a pedir reformas. Una de las más importantes era que el Consejo Legislativo fuera electivo. Además, pedían que los miembros del Consejo Ejecutivo, o sea los ministros provinciales, fueran elegidos por los diputados de la mayoría de la Asamblea. Eso significaba pedir « la responsabilidad ministerial ». Londres no quiso saber nada de esto pues, dentro de la lógica imperial, el gobernador general y sus ministros debían ser responsables ante la metrópolis y no ante una simple asamblea colonial.

Existía además otro problema. En 1837, en el Bajo Canadá había unos 150.000 británicos y 450.000 canadienses de origen francés. Éstos consideraban normal que los inmigrantes se sometieran a las leyes dictadas por la mayoría, pero los británicos no lo veían así. No les parecía lógico que los conquistadores debieran someterse a los conquistados de lengua francesa y hasta amenazaban con tomar las armas para defender sus intereses. O sea que, a los problemas de falta de democracia se añadía un enfrentamiento entre dos pueblos.

Los Patriotas se fueron volviendo más y más exigentes en materia de reformas. En 1834, sus peticiones se concretaron en las llamadas « 92 Resoluciones », a las cuales siguió, en 1835, una aplastante victoria electoral de su Partido.

Pero el gobierno de Londres no estaba dispuesto a ceder. Gosford, el nuevo gobernador del bajo Canadá, llegó con unas instrucciones que le prohibían acceder a los principales reclamos patriotas. Cuando esto se supo, la asamblea decidió no reunirse más.

Una ola de descontento se expandió por el Bajo Canadá. Por todas partes se realizaban asambleas populares. La más famosa fue la de Saint-Laurent pues allí Louis-Joseph Papineau pronunció uno de sus más célebres discursos. No obstante, no se produjeron actos de violencia. La medida más importante que se tomó contra el gobierno inglés fue el boicot económico. Se decidió no comprar más productos importados de Inglaterra, especialmente aquellos que pagaban más derechos de aduana, como el té, el tabaco, los vinos o el ron. Incluso se llegó a considerar como muy « loable » el contrabando y como « infame » a quien lo denunciara.

Ante esto, el gobernador Gosford decidió prohibir las asambleas populares, pero sólo consiguió que los patriotas se enguerrillaran más. Gosford destituyó entonces a varios patriotas de sus funciones. Como protesta, muchos otros presentaron su renuncia. Se realizaron entonces elecciones populares para reemplazarlos. Evidentemente, había una rebelión en marcha.

La Asamblea popular de los seis condados

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La bandera de los Patriotas

El 23 de octubre de 1837, en Saint-Charles, se reunieron varios miles de personas que representaban a seis condados. Allí se levantó una columna con una inscripción que decía « A Papineau, sus agradecidos compatriotas ». No obstante, Papineau pronunció un discurso en el cual dejó claro que se oponía a que se tomaran las armas para resolver el problema. Él sólo deseaba proseguir el combate en el plano constitucional. Wolfred Nelson, en cambio, se pronunció por la lucha armada. Aquí se produjo la primera disensión importante entre los patriotas.

Por su parte, los anglohablantes de Montreal no se quedaban atrás. Los miembros del famoso grupo « Doric Club » atacaron a los patriotas llamados « Fils de la liberté », saquearon la imprenta del periódico en francés « Vindicator » y llegaron a amenazar la casa de Papineau.

Resultado: el gobernador general proclamó la ley marcial, pidió refuerzos al Canadá inglés y emtió órdenes de arresto contra 26 jefes Patriotas. Algunos cayeron presos y otros huyeron.

La victoria de Saint-Denis y las derrotas de Saint-Charles y Saint-Eustache

La guerra civil estaba casi declarada, pero la batalla sería desigual. Mal armados y mal dirigidos, los Patriotas se vieron obligados a improvisar. El ejército inglés, por su parte, entró en acción. Colborne, el comandante de las tropas, ordenó la marcha de varios destacamentos hacia Saint-Charles, pero uno de ellos fue detenido en Saint-Denis, el 23 de noviembre. Dirigidos por Wolfred Nelson, los Patriotas obtuvieron allí una aplastante victoria.

Dos días después, el 25 de noviembre, los Patriotas recibieron a tiros a otro destacamento en Saint-Charles, pero el jefe inglés hizo colocar cañones sobre una colina y el ataque patriota terminó en derrota. Algunos de sus jefes lograron huir a Estados Unidos y otros cayeron prisioneros.

Esta derrota fue rematada por otra en Saint-Eustache, ciudad que fue cañoneada e incendiada. Unos 70 patriotas perdieron allí la vida y 129 fueron hechos prisioneros. El jefe Colborne comenzó entonces una tremenda represión. Con muertos, prisioneros y exilados, la rebelión parecía terminada.

El levantamiento de 1838

A diferencia del año anterior, las acciones de 1838 fueron preparadas. No obstante, la mayor parte de los jefes de 1837, no participaron en este levantamiento pues no creían que fuera posible una victoria.

El 28 de febrero, Robert Nelson, hermano del vencedor de Saint-Denis, entró al Bajo Canadá al mando de unos centenares de hombres bien armados. Se proclamó presidente de un gobierno provisorio, hizo un llamado al pueblo y declaró la independencia del Bajo Canadá. No obstante, detenidos por tropas voluntarias, Nelson y sus hombres debieron regresar a los Estados Unidos tres días después.

Sin embargo, la lucha continuó. La sociedad secreta « Les Frères chasseurs » planeó un levantamiento general, al que se unirían tropas que llegarían con armas compradas en Estados Unidos. Pero un plan semejante sólo podía triunfar con armas y jefes competentes, y ése no fue el caso. Faltos de comunicación y de coordinación, y atacados por tropas netamente superiores, los patriotas se desbandaron.

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15 février 1839
Una imagen de la película
de Pierre Falardeau

Esta vez, las fuerzas inglesas lanzaron una represión más fuerte que el año anterior. Se hicieron cientos de prisioneros, muchos de los cuales comparecieron ante una corte marcial. Doce patriotas fueron ahorcados en la prisión de Montreal. Entre ellos estaba el notario Chevalier de Lorimier, inmortalizado por el actor Luc Picard en la película de Pierre Falardeau : « 15 février 1839 ».


Bueno, hasta aquí, la historia muy somera, de los patriotas de 1837-1838. Como ven, todo terminó en derrota. ¿Podría haber sido de otra manera? No lo creo. El imperio británico era entonces poderosísimo. Había tomado el control de los mares. Establecía colonias por todas partes. Podía aplastar revueltas en cualquier parte. Ni los Estados Unidos, ni Francia, ni ningún otro país tenía interés en echarse a los ingleses de enemigos ayudando a los rebeldes del Bajo Canadá. Teniendo en cuenta entonces las circunstancias que les tocó vivir, me parece que la victoria de Saint-Denis, aunque sólo duró 48 horas fue una verdadera hazaña y los Patriotas merecían que se los recordara, por fin, en un día feriado. Éste se les acordó, como dice el Decreto del 20 de noviembre de 2002, porque « lucharon por el reconocimiento nacional de nuestro pueblo, por su libertad política y por la obtención de un sistema de gobierno democrático ».

Ilustraciones: cortesía del sitio web Les Patriotes de 1837 et 1838 que les recomendamos consultar si desean más informaciones sobre este episodio de la historia de Quebec.

[1] Para escribirles esta nota, seguí principalmente una publicación de la Maison nationale des Patriotes (1993) titulada Histoire des patriotes de 1837-1838

[2] En 1982 se declaró Día nacional de los Patriotas al domingo más cercano al 23 de noviembre (aniversario de la victoria de Saint-Denis). Al no ser un feriado nacional pasaba casi desapercibido.