Todos estos artistas se dedicaron de cuerpo y alma a este hermoso proyecto que tenía como objetivo difundir y promover la música venezolana creando un espectáculo dónde se pudiera tener la ocasión de encontrar a nuestros talentos locales y todo con un motivo muy noble: la creación del Fondo de Solidaridad Quebec-Venezuela, para las personas necesitadas de la comunidad venezolana.
En efecto, fue la situación crítica que vivía una familia de la comunidad la que inspiró a los artistas a ofrecer lo mejor de ellos mismos de la manera que mejor conocen, es decir, utilizando sus talentos musicales para crear un evento que permitiera reunir los fondos necesarios para esta familia y posiblemente algunas más.
La asociación Amitiés Québec-Venezuela se encargó de preparar el terreno para la realización del evento convencidos de que los beneficios de esa noche serían múltiples tanto para los organizadores como para los asistentes. Y ésto fue un hecho, la noche de “Venezuela en concierto” una masa de gente esperaba en la puerta de la sala con gran ilusión, a la vez que se sabían solidarios de una causa humanitaria. Casi todos los que se presentaron lograron entrar al habilitar un espacio en el segundo piso donde muchos aceptaron amablemente escuchar el concierto de pié o acomodados en bancos y no en butacas. El entusiasmo fue inmediato al comenzar el espectáculo. Lo importante era estar ahí presente y poder compartir este momento inmemorable.
Pablo Benítez hizo reir y llorar a los presentes con su simpático espectáculo, su hermosa voz y su increíble sensibilidad, que se hizo aún más evidente cuando subió Sorly al escenario. Sorly, una muchacha con cara de ángel que cargaba sus penas en un saquito bien guardado, nos enterneció con su alegría y sencillez cuando se dejó consentir por “Il tenore” con una hermosa canción y cuando al final de la noche subió al escenario a agradecer a todos por esta bella noche. Hasta los presentes de habla francesa pudieron entender el castellano de Sorly y los intercambios solidarios y emotivos.
El ensamble Çavana (“zavana” como diríamos allá en Oriente para referirnos a la Sabana, o un juego de palabras: Ça va? - el saludo quebequense más corriente- y su respuesta ¡ná! -¡nada, pues! -...) compuesto por 4 músicos que demuestran un gran placer al interpretar sus canciones, que nos asombran cada vez con sus hermosas y trabajadas composiciones y que sobretodo, al igual que todos los músicos de esa noche, son personas de gran corazón. Çavana nos hizo viajar a nuestras tierras calurosas, recordar nuestros años de infancia en Venezuela y nos permitió apreciar la calidad músical de René (flauta y cuatro), de Alejandro (bajo y cuatro), de Ingrid (piano y cuatro) y de Evan “pajarillo verde” (guitarra y clarinete) llenándonos de orgullo nacional. Al salir a la pausa, la gente venía a la mesa de la entrada buscando sus discos. Es ahora, un año despues, que el esfuerzo de grabar ese disco da sus frutos: ¡muchos estarán contentos de poder disponer ahora de uno en su colección! [1]
Cuando los miembros de Churuata se presentaron en el escenario era como uno de nosotros que se levantaba para cantar, pero entonces pudimos apreciar el trabajo realizado, la disciplina impecable en las voces, los arreglos que hacían resaltar los talentos de cada quien. Las voces salían de aquí, de allá, de aquí y allá, llenando la sala de alegría criolla. Luego un momento especial: todos nos asombramos al verlos sentados en el piso y empezó un canto de trabajo sacado de nuestras raíces profundas. Otro recuerdo imborrable...
Finalmente, la voz impetuosa, profunda y viva de Soraya. Un río caudaloso de notas lleno la sala y enseguida comprendimos el sentido de esta noche venezolana. Tantas cosas nuestras presentadas con gran emotividad, tanto “querer dar” que sale directo del corazón y se enlaza con el corazón del oyente. ¡Una noche magnífica! Y un momento culminante al final, cuando todos los artistas decidieron despedir la noche con “El papagayo” de Iván Pérez Rossi, con tantas imágenes nuestras... unas cuantas lágrimas derramadas de emoción, de nostalgia y de agradecimiento.
Una noche de encuentro con “lo nuestro” y una noche para compartir con nuestros amigos quebequenses presentes, que nos hacían mil y un comentarios de admiración y solicitaban ser contactados para otros eventos similares... y en cada uno de nosotros la gran satisfacción de haber participado en esta hermosa exhibición de talentos, sintonía de sentimientos y orgullo de un trabajo bien logrado.
Despues de “Venezuela en concierto” empezamos a trabajar en un proyecto similar que ha ido tomando forma y que abarcará otros artistas locales. El Comité Cultural de la Asociación Amitiés Québec-Venezuela y el Proyecto Multicultural Le Morceau están trabajando para conseguir patrocinadores pero ya tienen un sitio y una fecha. Preparen sus agendas y anoten:
Del 1° al 19 de marzo, galería de artistas visuales
Del 16 al 19 de marzo, espectáculos de música, canto, danza y cine.
Todo en una de las mejores salas de la ciudad, en la Maison de la Culture Frontenac.
Prepárense pues a este evento cultural de gran magnitud que marcará el año 2005 y que lleva por nombre: « VENEZUELA, TRÉSORS CACHÉS »
Maison de la culture Frontenac
2550, Ontario
Montréal
[1] Pueden obtener el disco de Çavana en la tienda Archambault de Berri (sección Musique du monde) o comunicarse con los miembros del grupo en su dirección email: ensemble_cavana@yahoo.ca